En el municipio de Guadalupe (Nuevo León, México) un niño de 10 años utilizó ayer lunes pegamento industrial para pegar su mano derecha a la cabecera metálica de la cama. El objetivo: no ir a clase después de las vacaciones de Navidad.
Así estuvo durante dos horas hasta que llegó personal de Protección Civil y de la Cruz Verde a casa de la familia Martínez Palacios. La madre había llamado por teléfono pidiendo auxilio después de que hubiese intentado sin éxito despegar a su hijo de la cama.
El primer intento de despegar fue con aceite, agua y acetona, pero esto no consiguió nada. Pero un miembro de Protección Civil consiguió un disolvente especial y consiguió despegar la mano de la cama.
La madre asegura que, por la mañana, dijo al niño para ir a la Escuela a lo que respondió: “no voy porque estoy pegado a la cama”. Y era verdad. “Es que estaba muy a gusto de vacaciones”, aseguró el estudiante de primaria.
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